jueves, 1 de noviembre de 2012

Comparación entre Bipolaridad y Trastorno de identidad disociativo

El Trastorno Afectivo Bipolar (o Trastorno Bipolar) es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por presentar episodios maníacos y, en su caso, episodios depresivos. Estos episodios se alternan en el tiempo, de tal forma que la persona afectada por este trastorno va a oscilar entre la alegría y la tristeza de una forma mucho más marcada que cualquier otra persona.
Pero, ¿a qué se refiere eso de “manía”? Este es el término que más suele confundir a la gente. Podemos decir que los episodios de manía están caracterizados, en cierta manera, por ser lo contrario a la depresión. Su principal característica es la expansividad anímica y cognitiva, pero los estados de felicidad real nunca se encuentran en estos episodios. Los pacientes se encuentran en un estado con las siguientes características:
- Energía inmensa, inagotable
- Creen que todo lo que desean lo pueden conseguir
- Pueden estar irritables
- Poseen una autoestima excesiva, se sienten grandiosos
- No sienten la necesidad de dormir (quizá duermen 2 o 3 horas y se sienten completamente descansados) y se dedican a desarrollar proyectos absurdos
- Tienen la sensación de que su pensamiento está acelerado
- Metas sexuales peligrosas o excesivas
- Actividades de alto riesgo (por ejemplo, empezar un negocio sin base ni futuro)
- Control de impulsos muy pobre (por ejemplo, pueden llegar a regalar todos sus ahorros)
En este tipo de episodios, la autoestima es tan exageradamente alta que pueden llegar a aparecer fantasías o delirios de grandeza.
Por tanto, hemos visto que, en el Trastorno Bipolar, lo que cambia es el estado afectivo de la persona, no la personalidad.
Entonces, ¿qué es el Trastorno Disociativo de Identidad? (personalidad múltiple).
Como hemos dicho, es un trastorno disociativo, y estos trastornos se caracterizan por existir una alteración en la integración de la identidad, la memoria o la conciencia.
Por lo tanto, en la personalidad múltiple nos encontramos con personas que presentan dos o más personalidades y cada una de ellas gobierna completamente el comportamiento del sujeto en un momento dado. En muchas ocasiones, la personalidad original, la predominante en la persona, no conoce la existencia de las otras personalidades que le invaden en ciertos momentos de su vida, pero sí que se da cuenta del tiempo perdido, es decir, de los momentos en los que las otras personalidades gobiernan su conducta. La persona puede no ser consciente de lo que está pasando y no saber explicar por qué tiene lagunas en su memoria, ya que no conoce la existencia de sus otras personalidades.
Este trastorno aparece, en muchas ocasiones, debido a la vivencia de un acontecimiento estresante.
Resumiendo, en los trastornos bipolares nos encontramos con personas que pueden sufrir un episodio de depresión mayor durante un cierto período de tiempo, el cuál puede variar en cada paciente o a lo largo de la vida de un mismo paciente, para después cambiar a un estado de manía, de hiperactividad, de autoestima exagerada, con la certeza de que se encuentran en el mejor momento de su vida y que pueden con todo. Este episodio maníaco puede llevarles a tener problemas interpersonales, laborales o, incluso, entrar en negocios y actividades peligrosas para ellos.
En la “personalidad múltiple” ciertamente existen diferentes tipos de personalidad que se van turnando el control de la persona y, es posible, que la propia persona no se dé cuenta de lo que está pasando.

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